La distancia que separa ciudades como Granada, Barcelona, Madrid o Valencia en España con Bamberg en Alemania, en un mapa es larga, esto es obvio.

Lo que no parece tan claro es que casi treinta esforzados viajeros de esas ciudades, entregados a la rara causa del soul, hace varios meses la hubiéramos recorrido mentalmente y un caprichoso hueco en la tierra se empeñara con una barrera de humo que no la traspasáramos físicamente.

Finalmente no ocurrió y todos pudimos disfrutar en Bamberg de la nueva edición del SOULSHAKERS. Gracias a los consejos de quien ya había estado en ocasiones anteriores y de las ganas y empeño que le ponemos a esta cosa podemos decir que se trata de un weekender memorable.

Sigue pareciendo extraño a los ojos de quien no está familiarizado con el fenómeno soulístico, el hecho de coger  dos vuelos y un par de trenes, cruzar media Europa, estar en una preciosa ciudad un par de días escasos, pasar más de 24 horas de las 35 (en caso de regresar el domingo a primera hora) escuchando soul, dormir y comer poco y mal y en un abrir y cerrar de ojos estar de vuelta en tu casa. Puede parecer más extraño si cabe que en ese momento, en el que el cansancio te hace cerrar los ojos, empieces a pensar en cuando será la próxima vez.

Parece demasiado fácil poder disfrutar de algo tan a priori sencillo, la música que te gusta servida en las mejores condiciones pero es que las organizadoras del evento Malayka y Suzane creen en lo que tienen y esa energía se siente posiblemente entre el gran número de incondicionales que acude cada año, éste posiblemente más de 500. Y si creer en ello es la base para que todo resulte estas chicas no tengo duda creen y sienten verdadera pasión por el soul.

La sala es excepcional, en este caso dos, una pequeña en la que caben 150 personas y la “main room” para más de 500 sin probemas, espacio de bar más que suficiente, buena zona de dealers y gran terraza, sonido acorde a lo que se espera, como puedes leer todo bien, lo que debería ser “normal”, y tengo que destacarlo porque desgraciadamente aquí esto no ocurre. Es una batalla perdida desde siempre, aquí hay que ir a una discoteca para montar un weekender, con lo que conlleva, bajarse los pantalones unas cuantas veces. Si existen salas parecidas a la de Bamberg o a cualquiera de las que hemos visitado en años en Inglaterra yo no las he visto, y es algo esencial para el éxito de una fiesta. ¿Donde se bailaba en este país en los años cincuenta? .¿Se bailaba no?

La dinámica de un evento como Soulshakers se repite cada vez que acudes a uno de ellos. Intentar atrapar cuantos más momentos memorables puedas en tu particular caja fuerte, para vivir de ellos, del dulce sabor de su recuerdo durante mucho tiempo. En Bamberg la selección musical fue equilibrada en cuanto a lo que se esperaba, y dio todos los momentos que caben en esa caja y muchos más. Independientemente de la opinión subjetiva de cada cual, el impresionante cartel de djs, puso el nivel muy alto. Butch, Brad Hales, Andy Pountain, Marc Forrest, Marco Santucci, Dave Thorley, Soul Sam….Desde 60s northern a rare disco, sonó un poco de todo. En la main room quien quiso entenderlo no se puede quejar, cada dj hizo bien su trabajo dando desde su óptica lo que la gente parecía necesitar.

Sonó algo de R&B y funk, lo justo, en cuanto a soul desde lo conocido a lo menos, los singles exclusivos no se quedaron en la maleta tampoco. En la sala pequeña con sonidos más 70s hacia arriba tuvo momentos grandes ya que para el dj no supone tener que mantener una sala con 400 o 500 personas ardiendo y deja mas libertad al riesgo. Crossover rarities, rare disco y modern lujoso en ella.

Durante el día la sala se traslada a un pub, el sábado de 12 a 7 en un espacio reducido y con demasiada luz se ven mejor las caras de alegría y satisfacción. El aporte musical español al weekender corrió a cargo de David de Santiago y Josep A, sin desmerecer a los otros djs diurnos con selecciones tremendas, los de aquí hicieron un par de sets a plato geniales, en el segundo el ambiente fue brutal gracias a la entrega de algunos punters que ayudaron a ir calentando el diminuto trozo de pub que hacía de pista, uno tras otro fueron dejando caer inmensas canciones, y la emoción se desbordó de una manera controlada, de muy buen rollo, no hubo descanso hasta el final. Fue un set sencillamente espectacular.

Parece ser que el domingo, durante la sesión de despedida más de uno flotaba en una ambiente nirvanesco indescriptible. Una pena que algunos no pudiésemos quedarnos.

Puede resultar una crónica muy evidente pero es que en el fondo esto no es ingeniería o física, me gusta pensar que la gente involucrada va a mas, organiza mejor, decide mejor, qué cartel de dj, que tipo de sala, horarios, política musical, es fácil, lo siento pero es así, lo difícil es saber que te pierdes muchas otras por cuestiones de tiempo, presupuesto…  difícil porque somos imparables y la dosis que necesitas cada vez es mayor. Por ello prefiero ver la cara amable, la que hace que todo ruede bien, la única que me vale y la que me hará volver. Mejorar los discos que se escuchan ya es casi tarea imposible, quizá disfrutar de los desconocidos sea más importante que volver a bailar un megamonster, o puede que no. Todo depende del dj, de su selección, pero cuando la cápsula cae en el disco la respuesta no siempre es la misma, depende de muchos factores y en Bamberg durante el Soulshakers esos factores estaban muy bien enfocados y asentados desde el comienzo, por ello incluso más de uno no habría dudado en cruzar la nube volcánica en parapente.

Claro que volveremos, no hace falta preguntar.

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