A2 (2)Casi todo en esta vida se empieza a convertir en mierda a partir de los 30. Hasta entonces crees que eres inmortal y que nunca enfermarás. Te sientes atlético, con energía, y la muerte es un algo muy lejano que nada tiene que ver contigo ni con los tuyos. Ves el futuro como un camino repleto de aventuras de las que saldrás airoso, cumpliendo con todos los patrones clásicos de evolución que has visto en tus padres como encontrar un trabajo estable con proyección de carrera, emanciparte, casarte, comprarte una casa, crear una familia feliz, etc.

Pero amigo mío, a partir de los 30 te empiezas a dar cuenta de que las cosas no son como te las pintan en Cuéntame. Y menos, tal y como está el patio actualmente.

Lo más probable es que acabes en un curro mediocre, haciendo algo que te la sople y aguantando a gente con la que no compartas ni la más absurda afición. Además, seguramente te casarás por comodidad con tu novia de toda la vida, la cual pasará a ser tu compañera de piso y con la que compartirás una hipoteca durante el resto de vuestros días. En el peor de los casos súmale a todo esto tener churumbeles.

¿Qué nos queda entonces? Pues los detalles.

A3 (2)Los detalles hacen que un hombre o una mujer brillen y sean especiales. Son los que diferencian a la humanidad en dos bandos:

–       Los que viven frustrados por no haber conseguido nada de aquello que tanto les prometieron (las niñas nunca serán princesas y los niños nunca serán Indiana Jones).

–       Los que aceptan con dignidad la mediocridad del mundo que les rodea y llenan sus vidas de detalles.

Los detalles nos permiten mirar este mundo con el mismo positivismo que teníamos antes de cumplir los 30.

Para algunos estos detalles consisten en coleccionar trenes, coches clásicos de Scalextrix o jugar al rol. A otros les gusta ir en Mountain Bike o hacer escalada. Y  a otros les gusta acumular discos de música negra o ponerse hasta arriba. Incluso hay a quien le gusta hacer estas dos últimas cosas en simultáneo. A lo loco.

Algunos lo llaman síndrome de Peter Pan, yo lo llamo Adaptación al Medio y Supervivencia en un Entorno Hostil lleno de Hijos de Puta. (AMSEHHP)”.

Vivimos en un momento en el que todo huele a corrupción, nadie cree en los Gobiernos ni las Instituciones. La incertidumbre laboral y económica está al orden del día y la prima de riesgo ha dejado de ser mi prima Encarna, la que se ventilaba a todo el pueblo.

Pero a pesar de los pesares, dentro de toda esta vorágine de desperdicios, de vez en cuando recibes una sorpresa envuelta en cartón; royo austero y sencillo, lo que se lleva ahora, y te da una alegría. Lo abres con delicadeza, compruebas que no tiene ningún rasguño, lo pones en el tocadiscos y… sonríes. Piensas en el fin de semana; en que vas a cascarte 2000km para juntarte con otros detallistas como tu. Y que juntos compartís la premisa de Nací para sufrir, y vivo vacilando. Y que la escoria, cuando es soulera brilla como ninguna.

El trovador de la esquina.

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