522053_468195666582518_816337987_nDisculpad la demora a la hora de poner negro sobre blanco las sensaciones del fin de semana de la celebración del quinto aniversario del Greenvillage. Quería agradecer a estos señores que me hayan refrescado la memoria, tanto para volver a pintarme una sonrisa en la cara como para definir estas líneas, puesto que la intensidad del goce fue tal que tengo una laguna mental casi digna de exposición. Me lo tuve que pasar bien. Muy bien. Eso desde luego…

‘’Fresco. Muy fresco’’. Esta es una expresión muy Greenvillagesca y que sirve perfectamente para definir este club y, concretamente, su reciente aniversario. Cinco años, que se dice pronto, manteniendo una oferta de calidad. Compromiso que se agradece y se disfruta, por supuesto. Desde su originalísimo primer flyer a la excelencia gráfica de los últimos, su trayectoria no desmerece de un año a otro, si bien uno tiene sus gustos y así, a bote pronto -que dirían los balompédicos-, pienso que el último ha sido realmente bueno. Si tomamos esta cita como el disparo de salida para una nueva temporada en el sótano de Villaverde, desde luego que no ha podido empezar mejor.

El weekend se repartió en dos salas -y considero que muy acertadamente-: el magnífico kathmandu para el plato gordo del sábado y el bogui el viernes. Ambas satisfacían por completo las necesidades para cada una de las dos niters. Así pues, nos situamos en la Chula, neotaberna ya de referencia en los madriles, el viernes por la tarde para ir tomando las primeras Vírgenes (nueva cerveza puramente ”de aquí, de Madrid”). Toda la crew greenish, los invitados para ese primer día, míticos locales como JADD, el embajador capitalino de Barsoulona y demás jóvenes criminales del soul venidos de diferentes partes del país (y parte del extranjero) listos para la acción. Como adelantaba, el bogui nos esperaba para abrir el fin de semana. Sala céntrica, regentada por Sutil y cía., de buen sonido y que cuenta con una planta baja muy acogedora. Perfecta para recibir a los primeros pinchas en un ambiente más que familiar.

Comenzó JayCee Kings, sorpresa exótica fuera de cartel, con un mix crossoveriano. No era más que el comienzo de una gran noche: el enorme Iu, John y Ady, todos perfectos en su momento y gustos, venían después. A John, la verdad es que no le había oído nunca y me sorprendió muy gratamente. Como enfermo de los detalles que es uno, más allá de canciones (aunque sí recuerdo con la lagrimilla asomando el Charles Johnson, canción que me gusta sobremanera, o el Robert Parker), me llamaron la atención unas transiciones perfectamente medidas durante su recorrido por las décadas de los 60 y los 70. Iu, genial. Un sonido muy equilibrado. Me acuerdo especialmente del Brief Encounter en su primer set. Y Ady, un terremoto a base de zapatilla durante gran parte de sus sets (junto a alguna gotilla de rhythm and soul, como el Jimmy Robins, que el que suscribe agradece muchísimo).

283664_642359539114069_1456331055_nPara empezar el fin de semana no se podía pedir mucho más. Como único ‘’pero”, quizá Ady como cierre habría sido un broche perfecto para la noche. Despedidas a la salida del local y, en pocas horas, nuevamente en marcha, puesto que Mick e Ian llegaban a primera hora de la mañana.

En la medida en la que la resaca le permitía a cada uno, nos fuimos reuniendo durante la soleada mañana del sábado con la mirada puesta en una warm up tan improvisada como luego resultona (muchas gracias a Manu Talcum y a Hugo Scooters por su predisposición y ayuda). Tras el tapeo de rigor en uno de esos puntos de encuentro ya célebres, rumbo al scooters a empezar con la sesión vespertina. JayCee nuevamente a los platos, junto a un servidor, para ir recibiendo al personal, más Juan Vicente, Ian y Ady, que también repetía. Charlas, botellines de Alhambra, Ski-Hi, Juve-Perugia por la tele, Jimmy Ruffin, un solazo de justicia, una partida al futbolín, David Coleman… y así hasta pasadas (y de largo) las nueve y media. Poco margen había entre la salida del scooters y el comienzo en el kathmandu, así que… caminito a la Pza. de la Villa con alguna parada técnica de por medio (gracias, Marcos).

941480_519005521489440_516428477_nNos esperaban la pancarta del GV presidiendo la cabina y una noche por delante para disfrutar con el personal. Abrió la jornada Marcos con un primer set podríamos decir que muy suyo: Judson Moore, Garland Green (finísimo!!), Winfield Parker y Lenard Lidell por poner unos ejemplos. Algo muy a tener en cuenta dentro del Greenvillage, además del tino eligiendo invitados, es el gusto que destila la selección musical por parte de cada uno de sus componentes. Las comparaciones son odiosas y, por supuesto, no caeré en ello. Simplemente dejadme decir que David siempre me toca la fibra sensible… y ese sábado volvió a hacerlo. En todas y cada una de las últimas veces que le he visto a los platos, desde nuestro aniversario del forum, pasando por el GV de marzo con Arthur, llegando al Movin’ de abril y volviendo al kathmandu esa noche… Un feeling especial. The Commands, una vez más, en el momento perfecto (como en el movidón antes mencionado). Second Resurrection, Young Ladies, Apple & The 3 Oranges y Patrinell Staten le siguieron. A Mick le tocaba ahora hablar desde la cabina y bien a gusto que se quedó. JP Robinson, Fluorescent Smogg, Johnny Rodgers, Robert Tanner, The Imperial C’s, The Four Dynamics y… John And The Weirdest. El agotamiento pudo conmigo y aquí terminó el aniversaro villano para mí. La astenia primaveral, la vorágine fiestera en la que estamos metidos los madrileños o un no-sé-qué-que-qué-sé-yo, pero me vi obligado a postponer la algarabía soulie hasta una nueva ocasión.

Muchas gracias a estos cuatro titanes por seguir en la brecha, por ser inasequibles al desaliento, por su compromiso y por ser tan buena gente como son. Por hacerme bailar y desear que llegue ya la siguiente fecha. A la próxima prometo llegar entero y hasta el final, vamos Iván.

Iván (Forum Club)

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